Con un tibio abrazo
me rodeas con ternura...
mientras va amaneciendo
y los besos madrugan.
Entrelazas tus cabellos
como hiedra en la pared...
sobre mi pecho desnudo
sin saber que voy hacer.
Calma se torna la brisa
entrando por la ventana...
para escuchar los besos mudos
tan temprano en la mañana.
Asoma el sol de los cielos
con la mirada serena...
llevando la luz a tu cuerpo
sobre tu espalda morena.
Amaneceres tumultuosos
para un día sin estrés...
después sentados en la cama
poder degustar un café.
AL Agus
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