Nunca llegué tarde,
siempre llegué
demasiado temprano,
cuando la primavera
vivía en mi y,aún
el invierno congelaba
tus manos y,Papá Noel
repartía sus juguetes.
Nunca llegué tarde,
quemé primaveras
y veranos en hojas
de otoños caídas y,
para el invierno...
con tu llegada,
ya Papá Noel
había repartido
todos sus juguetes.
Al Agus
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