Tenía el pelo como noches largas y una sonrisa de amaneceres despertados. La primera vez que nos vimos nos ahogamos en nuestros ojos,ella en los míos de mar y olivo silvestre y yo en sus agujeros negros de constelaciones lejanas. Fue un flechazo donde Cupido nada tuvo que ver,nosotros mismos fuimos los arqueros, el arco,la flecha y el blanco. Desde ese día hicimos estreno de nuestro primer amor,un amor primero de inocencia,ingenuidad;de besos torpes pero inolvidables. Muchos años han pasado desde nuestro primer vuelo y,aunque ambos no sabemos nada uno del otro;pienso que ella tal vez como yo recuerde aquellos días en que el mar y un agujero negro,paseaban junto a las estrellas.
Al Agus
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