jueves, 10 de junio de 2021

Aletta

 

Para Baltasar la vida se convirtió en muerte,cuando la misma que viste y calza le llevó a su joven esposa. Fue a principios de diciembre,aquel funesto año en que apareció una de esas enfermedades que de cuando en cuando vienen a jodernos la existencia. Esperaban un hijo y Aletta estaba más bella que nunca con su embarazo, había engordado un poquito y ya no era el esqueleto con cara bonita de antes. Baltasar por su parte estaba de alegría diaria,no sabía como hacer para complacer a su esposa a todo lo que ella quisiera, que si helado,pasteles,un libro;en fin ambos locos de amor.

Un día todo cambió, Aletta enfermó con fiebres altas por los aires que circulaban de la temida pandemia en turno,en casa de pobres,generalmente las alegrías son cortas y los sufrimientos largos. Una noche y a los tres días de enfermar,Aletta se fue con la muerte en un viaje sin retorno. Bernardo lo supo al despertar temprano en la mañana, pero ya era muy tarde para escuchar su último suspiro. Fue enterrada en el antiguo cementerio del pueblo,detrás de la iglesia que se caía a pedazos y donde los cuervos eran los únicos seres vivos que visitaban el lugar,nada de pompas y glorias en el entierro,solo muchas flores y llantos de pocas personas en un pueblo pequeño y dónde decían Dios dió las tres voces.

Después y en los días siguientes,Baltasar se convirtió en un lunático salido de la fosa,se quedó en el cementerio al lado de su amada,sin comer ni beber y así por cinco días cuando lo encontraron muerto. Estaba bocabajo, abrazando la tumba de su amada con una triste sonrisa congelada en su rostro y rodeado de mariposas y flores. En el pueblo se corrió la noticia que murió de hambre y de sed...yo cuando tuve el privilegio de verlo en ese momento no tuve dudas y les dije a todos...no murió de hambre o de sed,murió de amor.

Al Agus

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