Aquella tarde regresaste con el inicio de la primavera y con gotas de lluvia saludando sobre mi rostro. Venías por la alameda hacia mi con tu andar de gacela y flores en tus manos y,con tu sonrisa desafiando los obstáculos, esos que por años nos habían separado. Y ahora qué?...te dieron permiso tus padres?...pregunté...No,no me han dado permiso...fue tu respuesta...y entonces que hacemos?...dije casi en un murmullo...ahora nos vamos a vivir nuestro amor sin mirar atrás y,tomando mi brazo con fuerza de terciopelo,entre flores y risas nos fuimos alejando por la alameda,esa que desde chicos nos había visto jugar,bailar y cantar a la esperanza.
Al Agus
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