Abrí la puerta desgastada por los años y allí estaba entre penumbras,semidesnuda y con una copa con vino en sus blancas manos.Bella y provocadora su espera,como acto practicado por años en esta casa de prostitutas caras y hermosas.Mi decisión para esta visita me tomó un largo tiempo, pero lo necesitaba desesperadamente. Allí entre sábanas blancas teatralmente organizadas entre la cama y el piso,esperaba la cena.Me senté en un cómodo butacón frente a ella,contemplando el paisaje,sacando el máximo a la experiencia visual que su dinero había costado. Al cabo de varios minutos me preguntó...te quedarás toda la noche ahí sentado? y entonces me levanté mientras le decía...vamos a tratar de hacer un buen trabajo, pero en realidad pagué para mirarte y hacer una poesía.
Al Agus
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